INTRODUCCIÓN
Tras haber evaluado bajo la lupa de las Escrituras el Amilenialismo y el Postmilenialismo, nos corresponde ahora escudriñar la postura conocida como Premilenialismo. A grandes rasgos, este sistema teológico sostiene que la Segunda Venida de nuestro Señor Jesucristo ocurrirá antes (pre) del establecimiento de un reino literal de mil años sobre la tierra, el cual es descrito en el capítulo 20 del libro de Apocalipsis.
A diferencia de las posturas anteriores, el premilenialismo enfatiza una interpretación literal de las profecías del Antiguo y Nuevo Testamento respecto al reinado terrenal del Mesías. Sin embargo, para analizarlo correctamente mediante una hermenéutica ortodoxa, debemos comprender que el premilenialismo no es un bloque uniforme, sino que se divide históricamente en dos corrientes muy diferenciadas: el Premilenialismo Histórico y el Premilenialismo Dispensacional. En esta entrega, sentaremos las bases de ambos sistemas para luego examinar sus argumentos y tensiones bíblicas.
I. EL PREMILENIALISMO HISTÓRICO (O QUILIASMO)
El Premilenialismo Histórico es la variante más antigua de esta postura. De hecho, fue defendida por varios de los llamados «Padres de la Iglesia» en los primeros siglos del cristianismo (como Justino Mártir, Ireneo de Lyon y Tertuliano), razón por la cual en la historia eclesiástica se le conoció originalmente como Quiliasmo (del griego chilioi, que significa mil).
Sus columnas teológicas principales son:
- La Iglesia en la Gran Tribulación: A diferencia del dispensacionalismo moderno, el premilenialismo histórico sostiene que la Iglesia no será librada de la tribulación mediante un rapto secreto. La Iglesia permanecerá en la tierra, sufrirá la persecución del Anticristo y será purificada a través del padecimiento, manteniendo la unidad del pueblo de Dios.
- Un solo pueblo y un solo retorno: No divide la historia en «el plan para Israel» y «el plan para la Iglesia» de forma separada. Sostiene que hay una sola segunda venida visible y gloriosa de Cristo al final de la tribulación, momento en el cual los creyentes resucitan y son arrebatados para recibir al Señor en el aire y descender inmediatamente con Él a la tierra para iniciar el milenio.
- El propósito del Milenio: Ven el milenio como un período literal de paz y justicia donde las promesas hechas a Abraham y a David se cumplen de forma física y espiritual, con Cristo reinando desde Jerusalén sobre las naciones sobrevivientes antes del estado eterno.
II. EL PREMILENIALISMO DISPENSACIONAL
Esta corriente es considerablemente más reciente en la historia de la iglesia, habiéndose originado y sistematizado principalmente en el siglo XIX a través de los escritos de John Nelson Darby y popularizada posteriormente por la Biblia de Referencia Scofield. Hoy en día, es una de las posturas más difundidas en el ámbito evangélico e independiente.
El dispensacionalismo se edifica sobre tres premisas fundamentales rígidas:
- Distinción absoluta entre Israel y la Iglesia: Sostiene que Dios tiene dos pueblos distintos, con dos propósitos distintos y dos destinos diferentes. La Iglesia es considerada un «paréntesis» celestial en la historia, mientras que Israel es el pueblo terrenal con el cual Dios reanudará Su trato profético literal en el futuro.
- La Segunda Venida en «Dos Fases»: Debido a la necesidad de mantener separados los planes para la Iglesia e Israel, esta postura divide la parusía. Afirma que habrá un primer retorno secreto e invisible de Cristo antes de la tribulación (el Rapto Pretribulacional) para llevarse a la Iglesia, y un segundo retorno visible y glorioso siete años después (la Segunda Venida propiamente dicha) para salvar a Israel y juzgar a las naciones.
- Literalidad extrema y el templo milenial: Exige que todas las profecías del Antiguo Testamento se cumplan de manera estrictamente literal para la nación étnica y geopolítica de Israel, lo que incluye la reconstrucción de un templo de piedra en Jerusalén y la restauración del sistema de sacrificios levíticos de animales durante el milenio (basándose en una lectura literal de Ezequiel 40-48).
III. LA CENTRALIDAD DE CRISTO COMO FILTRO HERMENÉUTICO
Al iniciar la evaluación de estos sistemas, la teología ortodoxa debe recordar que toda la Escritura es Cristo-céntrica. La clave para interpretar las profecías no es la geopolítica actual ni los mapas humanos, sino la Persona y la obra consumada de nuestro Señor Jesucristo.
El apóstol Pablo nos enseña de forma tajante en 2 Corintios 1:20 que «todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios». Por tanto, cualquier postura escatológica que sugiera volver atrás en la historia de la redención —como reinstaurar un templo con sacrificios de animales que «cubran el pecado»— entra en una grave antinomia con el diseño perfecto de la Palabra de Dios expuesto en la Epístola a los Hebreos, la cual declara que el sacrificio de Cristo fue hecho «una sola vez y para siempre» (Hebreos 10:12-14). El tipo y la sombra ya caducaron porque la Realidad, que es Cristo, ya ha venido.
CONCLUSIÓN TEMPORAL
El estudio del Premilenialismo nos obliga a equilibrar el respeto por el texto literal con el reconocimiento de que Cristo es el cumplimiento final y supremo de todo el Antiguo Testamento. Mientras que el Premilenialismo Histórico guarda una línea más cercana a la unidad de la Iglesia en el sufrimiento, el Premilenialismo Dispensacional introduce divisiones estructurales en el pueblo de Dios que examinaremos con lupa exegética en nuestra próxima entrega.
Nuestra mirada debe permanecer firme no en las distinciones cronológicas complejas creadas por los hombres, sino en la gloriosa manifestación de Aquel que es el Alfa y la Omega, el Cordero inmolado que regresa como el León de la tribu de Judá.