EXTRANJEROS Y PEREGRINOS

EXTRANJEROS Y PEREGRINOS

.- Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, (1 PEDRO 2:11)

.- Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; (FILIPENSES 3:20)

.- En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. (SAN JUAN 14:2).

GLOSARIO:

Extranjero: pároikos, tener una casa cerca, es decir morador (residente extranjero), » Que es o viene de otro país»

Peregrino: parepídhmos, extranjero junto, es decir, extranjero residente. «Que anda por tierras extrañas.

Ciudadanía: políteuma, comunidad, es decir ciudadanía. «Ciudadano es en general, la persona registrada por las autoridades, que forma parte de una sociedad. La condición de miembro de dicha comunidad se conoce como ciudadanía, y lleva una serie de deberes y una serie de derechos que cada  ciudadano debe respetar y hacer lo suyo para que se cumplan como un ciudadano.

Algo que el pueblo de Dios, los hijos de Dios, aquellos que hemos sido lavados con la sangre preciosa del Cordero de Dios, aquellos que tenemos nuestros nombres escritos en el libro de la vida, no debemos olvidar nunca, es que no pertenecemos al mundo, no somos de este mundo y no permaneceremos en él.

Somos en este mundo extranjeros y peregrinos, no podemos adquirir la ciudadanía terrenal, mundana. No podemos cambiar nuestra ciudadanía ya que con Dios no esta autorizada la doble ciudadanía (doble nacionalidad)

Esta claro que nuestra ciudadanía y nuestra pertenencia como ciudadanos esta en el cielo, en el reino de Dios, en el reino de los cielos.

Somos ciudadanos de un Reino, pero vivimos en otro, somos por tanto ciudadanos extranjeros en ese reino donde estamos viviendo de manera pasajera.

El ser ciudadanos del Reino de los cielos nos conlleva una serie de deberes que debemos cumplir aun viviendo en el extranjero.

La Palabra de Dios, nos muestra claramente la manera en la cual debemos conducirnos en el reino en el cual habitamos como extranjeros (este reino esta en la tierra, y su príncipe y su dios es Satanás)

En la oración intercesora del Señor Jesucristo, pide al Padre que nos guarde del mal estando como extranjeros en ese reino. Llegará el día que nuestro amado Salvador vendrá por nosotros y nos llevara a nuestra Patria ( El cielo).

Como ejemplo de comparación vamos a tomar la cantidad de personas que por la condición económica de su país o por otra circunstancia, ya sea de trabajo o familiar, sale de su patria y viaja a otro país, lo hace como extranjero, su ciudadanía es del país donde nacieron, y tiene una condición de ciudadano extranjero en el país que lo acoge.

Debe cumplir con unos reglas en el país donde esta viviendo como extranjero, pero su ciudadanía es del país donde piensa algún día volver (eso es su país de origen).

Ahora bien, muchos de esos extranjeros deciden a vivir definitivamente en el país donde están como extranjeros y no volver a vivir en su país de origen, estos piden la nacionalidad, la obtienen y automáticamente dejan de ser extranjeros, ahora son ciudadanos de ese país.( Por convenios entre naciones, algunas naciones aceptan la doble nacionalidad). Con Dios no es así, no podemos tener doble nacionalidad, es decir ser del cielo y del mundo, pertenecer al Reino de Dios y pertenecer al reino de Satanás.

La palabra de Dios nos enseña como debe ser nuestra vida en este mundo:

.- Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por

Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de

Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.

Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.

Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a

superior, ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. Porque ésta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios. Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey.

Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar. Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente. Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios.

Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas. (1 PEDRO 2:9-25)

Nuestro diario vivir debe estar marcado siempre, por la diferencia de obrar y sentir. Somos hijos de Dios, somos parte del pueblo de Dios y por lo tanto somos un pueblo diferente, un pueblo que obedece los mandamientos, requerimientos, ordenanzas de su Rey.

Ningún mandamiento de Dios, esta en contraposición con las leyes de ninguna nación, teniendo en cuenta que la gran mayoría de las leyes de las naciones tiene una base en los mandamientos Divinos, aunque ellos no lo sepan y por tanto no sirvan al Dios verdadero.

Nuestra ciudadanía es celestial, venimos del cielo y hacia el cielo vamos, este tiempo que vivimos en la tierra en el mundo, es un tiempo de peregrinaje, de ser extranjeros en el mundo con nuestra ciudadanía en el cielo.

Por tanto no debemos amañarnos con las cosas del mundo, por el contrario, todo nuestro esfuerzo, todo nuestro anhelo debe estar dirigido a procurar volver a nuestro lugar de origen (el cielo).

.- no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. (2 CORINTIOS 4:18)

.- Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con

Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria. (COLOSENSES 3:1, 3, 4)

.- Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre. (SAN JUAN 6:27)

.- Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán.

Basta a cada día su propio mal. (SAN MATEO 6:25-34)

.- Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. (SAN JUAN 15:19)

.- No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. (SAN JUAN 17:16).

.- Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. (SAN JUAN 17:24).

.- Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. (SAN JUAN 18:36)

.- porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.

(1 TIMOTEO 6:7)

.- ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios?

Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. (SANTIAGO 4:4)

.- No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. (1 JUAN 2:15-17)

.- Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno.

(1 JUAN 5:19)

.- sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; (1 PEDRO 1:15)

Son muchas las características de los ciudadanos del Reino de los Cielos, totalmente diferentes a las del mundo.