Las Posturas sobre la Segunda Venida (III): El Postmilenialismo

I. DEFINICIÓN Y COLUMNAS DEL POSTMILENIALISMO

El postmilenialismo no es un sistema uniforme, pero históricamente (defendido por teólogos puritanos y reformados del pasado) se apoya en tres premisas principales:

  • El optimismo escatológico: Sostiene que la Gran Comisión será plenamente exitosa en términos históricos visibles; es decir, que la inmensa mayoría de la población mundial se convertirá al cristianismo.
  • La sujeción de las naciones: El milenio no se entiende necesariamente como 1,000 años literales, sino como una era dorada donde la influencia del Evangelio permeará las leyes, la cultura y las instituciones políticas.
  • La atadura de Satanás en la cruz: Al igual que el amilenialismo, argumenta que el poder del enemigo fue limitado en el Calvario para que ya no engañe a las naciones, permitiendo el avance indetenible de la Iglesia.

II. PASAJES UTILIZADOS POR LA POSTURA

Los defensores de esta posición suelen recurrir a pasajes que muestran la victoria expansiva del Reino:

  1. La profecía de Daniel 2:35 y 44: Donde la roca que desmenuza la estatua se convierte en una «gran montaña que llenó toda la tierra». Los postmilenialistas ven aquí un crecimiento gradual y terrenal del Reino de Dios.
  2. Las parábolas del Reino (Mateo 13): Especialmente la parábola de la semilla de mostaza y la de la levadura que «leuda toda la masa», interpretando que el Evangelio transformará por completo la sociedad humana desde adentro hacia afuera.
  3. El Salmo 110:1: «Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies». Argumentan que Cristo reina hoy desde el cielo y no volverá hasta que la Iglesia haya subyugado espiritualmente a todos sus adversarios terrenales.

III. EVALUACIÓN EXEGÉTICA Y ANTINOMIAS BÍBLICAS

Al pasar el Postmilenialismo por el tamiz de una hermenéutica sana y ortodoxa, encontramos serias dificultades y tensiones con el testimonio general de las Escrituras:

  • La condición moral del fin de los tiempos: El postmilenialismo enseña que el mundo irá a mejor hasta alcanzar un estado de justicia generalizada. Sin embargo, nuestro Señor Jesús y los apóstoles enseñaron lo contrario de forma explícita. En Lucas 18:8, Cristo pregunta: «Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?». Asimismo, Pablo advierte en 2 Timoteo 3:1 que «en los postreros días vendrán tiempos peligrosos» y que los malos hombres e impostores «irán de mal en peor» (v. 13).
  • El crecimiento simultáneo del trigo y la cizaña: En Mateo 13:24-30, la parábola del trigo y la cizaña dictamina que ambos deben crecer juntos hasta el fin del siglo. No hay una eliminación de la maldad ni una cristianización total previa; la separación absoluta ocurre únicamente en la siega, que es el fin del mundo con la venida del Rey.
  • La naturaleza del Reino actual: Jesús declaró ante Pilato: «Mi reino no es de este mundo» (Juan 18:36). La idea de un dominio teocrático o político global establecido por el esfuerzo humano o eclesiástico antes de la parusía choca con el carácter peregrino y sufriente de la Iglesia en la era presente (Juan 16:33, Romanos 8:17).

CONCLUSIÓN

Si bien reconocemos el valor histórico de muchos teólogos del pasado que abrazaron esta postura movidos por un celo ardiente por la Gran Comisión, no podemos ignorar que el Postmilenialismo tiende a desdibujar la urgencia del retorno inminente de Cristo y subestima las profecías bíblicas que anuncian la apostasía y la tribulación final.

El triunfo definitivo sobre el pecado, la injusticia y las naciones rebeldes no será el resultado de una evolución social o eclesiástica, sino del acto soberano, catastrófico y glorioso de la Segunda Venida de nuestro Señor Jesucristo, quien destruirá al inicuo con el soplo de su boca y manifestará su Reino milenial con vara de hierro. Nuestra esperanza no descansa en un mundo mejorado por los hombres, sino en el regreso del Rey de reyes.