SALVO POR CAUSA DE FORNICACIÓN

“Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con la repudiada, adultera. “   Mateo 19,9.

Teniendo en cuenta lo polémico del asunto (Divorcio y nuevo matrimonio) Sabiendo que esta situación es algo que atañe hoy mas que nunca al pueblo de Dios, me veo en la necesidad de hacer este estudio de la palabra de Dios, dando por sentado así mismo, mi punto de vista doctrinal sobre este asunto.

Muchos tienes esta enseñanza del Señor Jesucristo, como algo perjudicial para la Iglesia, como si fuera una permisividad para el pecado del adulterio o algo así. Y teniendo este punto de vista, han tratado de dar interpretaciones un poco rocambolescas sobre el tema. No se han sujetado a las reglas básicas de la interpretación (Hermenéutica), sino que queriendo ser mas santos y espirituales que el Señor, han buscado una seria de explicaciones, como dije antes, un poco salidas de las normas hermenéuticas.

Veamos el contexto de la disertación y enseñanza del Señor en Mateo 19: 1-12. Los fariseos, buscando ocasión para avergonzar al Señor, para prenderlo en alguna palabra mal dicha, una interpretación mal hecha, le plantean el tema del repudio.

En ese momento, estaba rigiendo la ley dada a Moisés por Dios.

La pregunta fue: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?

Los fariseos interrogan al Señor, preguntándole sobre la legalidad de la costumbre de repudiar a la mujer por cualquier causa (Cabe anotar que si se lo preguntaron, era porque se acostumbraba a repudiar a la mujer por cualquier causa) Ellos no tenían dudas al respecto, la pregunta fue para tentarle, buscando ocasión contra El. Hasta ese momento, basándose en la ley de Moisés: “Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio,  y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa. Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre.  Deuteronomio 24:1,2.

Los judíos repudiaban a sus mujeres por cualquier causa.                     

(En ese sentido, el mismo judaísmo —que aborrecía el divorcio pero que consideraba que era inevitable en una sociedad humana— no era uniforme y frente a la interpretación del rabino Hillel, que sólo consideraba motivo legítimo el adulterio, se alzaba la de la escuela del rabino Shammay, que reputaba justa cualquier causa de desagrado que el marido pudiera sentir hacia su mujer como, literalmente, el “haberle quemado la comida”.)(1)
EL Señor Jesucristo los confronta  por la Palabra, a la voluntad de Dios el Padre, en cuanto al tema en cuestión.

Les recuerda que Dios al principio los creo, Varón y hembra los creó y los unió, de manera que lo que Dios unió no le es licito al hombre separarlo (Esta unión es mediante el contrato del matrimonio). Los fariseos le insisten citando a Moisés y su cátedra, le preguntan porque, pues, Moisés les autorizo darles carta de divorcio y despedirlas. (Como vemos en Deuteronomio 24 1-2, el divorcio lo permitió Moisés, y las personas divorciadas podían casarsen nuevamente.) El Señor Jesucristo les dice que fue por la dureza del corazón de ellos, ya que no tenían misericordia y el amor en ellos brillaba por su ausencia, nuevamente les aclara que al principio no fue así. Aquí el Señor nos recuerda que el vino a poner en orden las cosas,  pero estaba dándose el divorcio por cualquier causa, cosa que Dios aborrece“Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales. Malaquias 2:16.”.(Hoy en día en muchos países, las causales de divorcio ya no son necesarias, se puede pedir el divorcio sin causa alguna, simplemente con el deseo de alguno de los dos cónyuges se realiza el divorcio, esto era lo que se estaba viviendo en la época del ministerio del Señor Jesucristo).

Podemos deducir por las palabras del Señor, su total rechazo hacia la práctica de los judíos de repudiar, de divorciarsen por cualquier causa de sus mujeres. ¡Dios aborrece el repudio!

Llega el momento en la enseñanza del Señor, de sentar cátedra, doctrina en cuanto al divorcio. De ese momento en adelante, es decir doctrina para la iglesia, en la dispensación de la gracia.

“Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer (salvo por causa de fornicación,) y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera” -El paréntesis del autor-.

(1) ¿Existió el divorcio en la Iglesia primitiva?. Por Cesar Vidal.

Esta muy claro que desde Cristo en adelante; aquellos divorcios por cualquier causa, serian tomados como adulterio.

En el paréntesis propuesto: Salvo por causa de fornicación.

Se nos da por boca del Señor; la única causal de divorcio de ese momento en adelante: La fornicación.

Mucho han tratado de explicar esta palabra “Fornicación”.

Muchos contraviniendo las más elementales reglas de la hermenéutica, la han explicado como relaciones entre solteros, dando unas explicaciones que a la postre se vuelven contra ellos y no pueden explicar con acierto su postura en cuanto a la interpretación y aplicación de la palabra fornicación en el contexto de la causal de repudio o divorcio.

Recordemos  que la palabra de Dios no se escribió en español o Ingles, así que nos será menester buscar el significado original de dicha palabra.

 La fornicación aquí no es una relación entre solteros, que luego se descubre antes de consumar el matrimonio (Esta es la explicación de algunos: Que la joven engaña al novio haciéndose pasar por virgen y en realidad no lo es, y en la primera noche de bodas ella, antes de la consumación del matrimonio, le dice que lo ha engañado, así que el esposo la toma y se la devuelve al padre de la muchacha, avisándole al pastor o sacerdote u oficiante del matrimonio, para tramitar el correspondiente divorcio, ya que la joven reconoce haber fornicado.) Esta explicación esta fuera de todo contexto, fuera de toda sana interpretación, en otras palabras es forzar las leyes de la hermenéutica, para sustentar su posición en cuanto a la interpretación y aplicación de la enseñanza del evangelio.

Surgen preguntas tales como:

.- ¿El esposo era virgen también?

.- ¿No la amaba o lo amaba lo suficiente?

.- ¿No hay perdón por parte del Esposo?

.- ¿Solo se aceptarán mujeres virgen?

.- ¿Y la virginidad del varón?…

Esta claro que la pregunta en cuanto al repudio por cualquier causa, esta hablando de personas casadas, no de solteros que recién se casan.

El divorcio es entre casados, así la fornicación debe haberse realizado dentro del matrimonio.                                                                      

Para explicar, o mas bien interpretar correctamente lo que quiso decir el Señor Jesucristo, en cuanto a la única causal del divorcio y autorización

de un nuevo matrimonio, buscaremos el significado original de la palabra “Fornicación”.

Fornicación: En el original griego: Porneia: Prostitución, Incluido el adulterio y el incesto)(2). Prostitución, inmoralidad sexual, unión carnal ilegitima, incesto (3).

Teniendo el significado original de la palabra, nos podemos dar cuenta que en realidad la única causa de divorcio es: Por algún pecado u acto de relaciones sexuales ilícitas dentro del matrimonio, llámese prostitución (La reiterada unión carnal fuera del matrimonio), adulterio, bestialismo, homosexualidad, incesto. Estos actos pecaminosos hacen que la unión se rompa, tenemos el ejemplo en la Palabra de Dios, cuando el apóstol Pablo habla a los Corintios sobre la fornicación de algún miembro del cuerpo de Cristo “1ª Corintios 6: 15-18”.

El Señor Jesucristo establece doctrina en cuanto al divorcio. De Cristo en adelante, únicamente se podrán divorciar las personas por causa de “Porneia” (No entrare en el tema del perdón. De volver con aquel que ha pecado, esto haré en otro estudio, si Dios lo permite).

 Así que, teniendo claro que la única causa para el divorcio y la autorización de un nuevo matrimonio, sin cometer adulterio, es por causa de fornicación (Porneia) puedo decir bajo la autoridad de la palabra, que no hay excusa fuera de esta excepción (Llamada cláusula de excepción) para el divorcio. La moda de divorciarse por cualquier causa, queda excluida del pueblo de Dios, ya que para Dios esto es aborrecible.

Habiendo miles de casos de hermanos y hermanas, que, separados de sus cónyuges por causa de “Porneia”se les ha enseñado que deben quedarsen solos, ya que Dios no autoriza un divorcio y nuevo matrimonio en estos casos, es sano aclararles por la palabra de Dios, que si pueden rehacer sus vidas, orando y esperando una nueva relación en Dios.

El divorcio y nuevo matrimonio, en los casos en que se cumple la cláusula de excepción, es decir cuando la causa es por fornicación (Porneia) en este nuevo matrimonio no se comete adulterio.

Al no haber adulterio en estos casos, la persona no queda con dos mujeres o dos maridos, ya que su unión primera queda disuelta, no se cuenta ya.

Los demás casos (Miles y diversos) seria aconsejable tratarlos uno a uno, en oración y bajo la guía del Espíritu Santo.

(2) Nueva concordancia Strong, Exhaustiva de la Biblia. (3) Concordancia Manual diccionario griego-español del nuevo testamento. Sociedades Bíblicas Unidas.

La palabra de Dios es clara y fácil de entender, cuando nos sometemos a una sana interpretación, no buscando con nuestros prejuicios, defender posturas doctrinales particulares. Encontraremos lo que Cristo quiso establecer: Libertad y gozo para sus hijos, en ningún caso es para el libertinaje.

Muchos concilios no permiten a sus miembros un nuevo matrimonio, cuando el divorcio cumple la cláusula de excepción, han cerrado la puerta

con interpretaciones particulares, ellos mismos no pueden sostener estas interpretaciones, en medio de ellos hay muchos que doctrinalmente discrepan de estas posturas.

Prohíben casarse con excusas como la santidad, y cosas por el estilo (Entre ellos mismos hay adúlteros) los mayores escándalos sexuales, se han visto en medio de estas misiones y concilios que tiene estas doctrinas fuera de la sana interpretación de la palabra.

Imponen pesadas cargas a los creyentes, y ellos no quieren por nada cargarlas, esgrimen como doctrinas santidades impuestas por ellos, posturas particulares y fuera de toda sana interpretación.

Otros tienen una doble moral, aceptando a medias las enseñanzas de Cristo, y acomodándolas según sea el caso.

Vivimos tiempos realmente difíciles para las familias, es innegable, la cantidad de problemas en los hogares a causa del pecado. El adulterio, incesto, prostitución de alguno de los cónyuges, ha acarreado la separación y destrucciones de muchas familias.

A las iglesias llegan casos diariamente de personas separadas, las cuales no han pecado, ha sido el cónyuge el que ha cometido aquellos actos, que por su naturaleza pecaminosa y por la enseñanza del Señor Jesucristo, rompen el vinculo del matrimonio.

Enseñemos por la palabra, la doctrina de Cristo a este respecto.

¡Salvo por causa de fornicación! busquemos con la guía del Espíritu Santo, una salida que conlleve aquello que quiere Dios para nuestra vida: Paz y gozo, la seguridad de actuar por la palabra, y no estar mas en esclavitud.

Esta enseñanza de Cristo, no abre las puertas al adulterio, por el contrario cierra la puerta al divorcio en la iglesia por cualquier causa. Aclara que el divorcio (Repudio) no es aceptado por Dios, salvo por la causa estudiada, esto es poner orden en la iglesia a este respecto. No olvidando que la voluntad de Dios es nuestra santificación, que nos apartemos de fornicación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                             

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SALVO POR CAUSA DE FORNICACION

 

“Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con la repudiada, adultera. “  

  1. Mateo 19,9.

Teniendo en cuenta lo polémico del asunto (Divorcio y nuevo matrimonio) Sabiendo que esta situación es algo que atañe hoy mas que nunca al pueblo de Dios, me veo en la necesidad de hacer este estudio de la palabra de Dios, dando por sentado así mismo, mi punto de vista doctrinal sobre este asunto.

Muchos tienes esta enseñanza del Señor Jesucristo, como algo perjudicial para la Iglesia, como si fuera una permisividad para el pecado del adulterio o algo así. Y teniendo este punto de vista, han tratado de dar interpretaciones un poco rocambolescas sobre el tema. No se han sujetado a las reglas básicas de la interpretación (Hermenéutica), sino que queriendo ser mas santos y espirituales que el Señor, han buscado una seria de explicaciones, como dije antes, un poco salidas de las normas hermenéuticas.

Veamos el contexto de la disertación y enseñanza del Señor.

  1. Mateo 19: 1-12.

Los fariseos, buscando ocasión para avergonzar al Señor, para prenderlo en alguna palabra mal dicha, una interpretación mal hecha, le plantean el tema del repudio.

En ese momento, estaba rigiendo la ley dada a Moisés por Dios.

La pregunta fue: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?

Los fariseos interrogan al Señor, preguntándole sobre la legalidad de la costumbre de repudiar a la mujer por cualquier causa (Cabe anotar que si se lo preguntaron, era porque se acostumbraba a repudiar a la mujer por cualquier causa) Ellos no tenían dudas al respecto, la pregunta fue para tentarle, buscando ocasión contra El. Hasta ese momento, basándose en la ley de Moisés: “Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio,  y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa. Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre.  Deuteronomio 24:1,2.

Los judíos repudiaban a sus mujeres por cualquier causa.                      

 

 

 (En ese sentido, el mismo judaísmo —que aborrecía el divorcio pero que consideraba que era inevitable en una sociedad humana— no era uniforme y frente a la interpretación del rabino Hillel, que sólo consideraba motivo legítimo el adulterio, se alzaba la de la escuela del rabino Shammay, que reputaba justa cualquier causa de desagrado que el marido pudiera sentir hacia su mujer como, literalmente, el “haberle quemado la comida”.)(1)
EL Señor Jesucristo los confronta  por la Palabra, a la voluntad de Dios el Padre, en cuanto al tema en cuestión.

Les recuerda que Dios al principio los creo, Varón y hembra los creó y los unió, de manera que lo que Dios unió no le es licito al hombre separarlo (Esta unión es mediante el contrato del matrimonio). Los fariseos le insisten citando a Moisés y su cátedra, le preguntan porque, pues, Moisés les autorizo darles carta de divorcio y despedirlas. (Como vemos en Deuteronomio 24 1-2, el divorcio lo permitió Moisés, y las personas divorciadas podían casarsen nuevamente.) El Señor Jesucristo les dice que fue por la dureza del corazón de ellos, ya que no tenían misericordia y el amor en ellos brillaba por su ausencia, nuevamente les aclara que al principio no fue así. Aquí el Señor nos recuerda que el vino a poner en orden las cosas,  pero estaba dándose el divorcio por cualquier causa, cosa que Dios aborrece“Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales. Malaquias 2:16.”.(Hoy en día en muchos países, las causales de divorcio ya no son necesarias, se puede pedir el divorcio sin causa alguna, simplemente con el deseo de alguno de los dos cónyuges se realiza el divorcio, esto era lo que se estaba viviendo en la época del ministerio del Señor Jesucristo).

Podemos deducir por las palabras del Señor, su total rechazo hacia la práctica de los judíos de repudiar, de divorciarsen por cualquier causa de sus mujeres. ¡Dios aborrece el repudio!

Llega el momento en la enseñanza del Señor, de sentar cátedra, doctrina en cuanto al divorcio. De ese momento en adelante, es decir doctrina para la iglesia, en la dispensación de la gracia.

“Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer (salvo por causa de fornicación,) y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera” -El paréntesis del autor-.

(1) ¿Existió el divorcio en la Iglesia primitiva?. Por Cesar Vidal.

 

Esta muy claro que desde Cristo en adelante; aquellos divorcios por cualquier causa, serian tomados como adulterio.

En el paréntesis propuesto: Salvo por causa de fornicación.

Se nos da por boca del Señor; la única causal de divorcio de ese momento en adelante: La fornicación.

Mucho han tratado de explicar esta palabra “Fornicación”.

Muchos contraviniendo las más elementales reglas de la hermenéutica, la han explicado como relaciones entre solteros, dando unas explicaciones que a la postre se vuelven contra ellos y no pueden explicar con acierto su postura en cuanto a la interpretación y aplicación de la palabra fornicación en el contexto de la causal de repudio o divorcio.

Recordemos  que la palabra de Dios no se escribió en español o Ingles, así que nos será menester buscar el significado original de dicha palabra.

 La fornicación aquí no es una relación entre solteros, que luego se descubre antes de consumar el matrimonio (Esta es la explicación de algunos: Que la joven engaña al novio haciéndose pasar por virgen y en realidad no lo es, y en la primera noche de bodas ella, antes de la consumación del matrimonio, le dice que lo ha engañado, así que el esposo la toma y se la devuelve al padre de la muchacha, avisándole al pastor o sacerdote u oficiante del matrimonio, para tramitar el correspondiente divorcio, ya que la joven reconoce haber fornicado.) Esta explicación esta fuera de todo contexto, fuera de toda sana interpretación, en otras palabras es forzar las leyes de la hermenéutica, para sustentar su posición en cuanto a la interpretación y aplicación de la enseñanza del evangelio.

Surgen preguntas tales como:

.- ¿El esposo era virgen también?

.- ¿No la amaba o lo amaba lo suficiente?

.- ¿No hay perdón por parte del Esposo?

.- ¿Solo se aceptarán mujeres virgen?

.- ¿Y la virginidad del varón?…

Esta claro que la pregunta en cuanto al repudio por cualquier causa, esta hablando de personas casadas, no de solteros que recién se casan.

El divorcio es entre casados, así la fornicación debe haberse realizado dentro del matrimonio.                                                                      

Para explicar, o mas bien interpretar correctamente lo que quiso decir el Señor Jesucristo, en cuanto a la única causal del divorcio y autorización

 

 

de un nuevo matrimonio, buscaremos el significado original de la palabra “Fornicación”.

Fornicación: En el original griego: Porneia: Prostitución, Incluido el adulterio y el incesto)(2). Prostitución, inmoralidad sexual, unión carnal ilegitima, incesto (3).

Teniendo el significado original de la palabra, nos podemos dar cuenta que en realidad la única causa de divorcio es: Por algún pecado u acto de relaciones sexuales ilícitas dentro del matrimonio, llámese prostitución (La reiterada unión carnal fuera del matrimonio), adulterio, bestialismo, homosexualidad, incesto. Estos actos pecaminosos hacen que la unión se rompa, tenemos el ejemplo en la Palabra de Dios, cuando el apóstol Pablo habla a los Corintios sobre la fornicación de algún miembro del cuerpo de Cristo “1ª Corintios 6: 15-18”.

El Señor Jesucristo establece doctrina en cuanto al divorcio. De Cristo en adelante, únicamente se podrán divorciar las personas por causa de “Porneia” (No entrare en el tema del perdón. De volver con aquel que ha pecado, esto haré en otro estudio, si Dios lo permite).

 Así que, teniendo claro que la única causa para el divorcio y la autorización de un nuevo matrimonio, sin cometer adulterio, es por causa de fornicación (Porneia) puedo decir bajo la autoridad de la palabra, que no hay excusa fuera de esta excepción (Llamada cláusula de excepción) para el divorcio. La moda de divorciarse por cualquier causa, queda excluida del pueblo de Dios, ya que para Dios esto es aborrecible.

Habiendo miles de casos de hermanos y hermanas, que, separados de sus cónyuges por causa de “Porneia”se les ha enseñado que deben quedarsen solos, ya que Dios no autoriza un divorcio y nuevo matrimonio en estos casos, es sano aclararles por la palabra de Dios, que si pueden rehacer sus vidas, orando y esperando una nueva relación en Dios.

El divorcio y nuevo matrimonio, en los casos en que se cumple la cláusula de excepción, es decir cuando la causa es por fornicación (Porneia) en este nuevo matrimonio no se comete adulterio.

Al no haber adulterio en estos casos, la persona no queda con dos mujeres o dos maridos, ya que su unión primera queda disuelta, no se cuenta ya.

Los demás casos (Miles y diversos) seria aconsejable tratarlos uno a uno, en oración y bajo la guía del Espíritu Santo.

 

(2) Nueva concordancia Strong, Exhaustiva de la Biblia. (3) Concordancia Manual diccionario griego-español del nuevo testamento. Sociedades Bíblicas Unidas.

 

La palabra de Dios es clara y fácil de entender, cuando nos sometemos a una sana interpretación, no buscando con nuestros prejuicios, defender posturas doctrinales particulares. Encontraremos lo que Cristo quiso establecer: Libertad y gozo para sus hijos, en ningún caso es para el libertinaje.

Muchos concilios no permiten a sus miembros un nuevo matrimonio, cuando el divorcio cumple la cláusula de excepción, han cerrado la puerta

con interpretaciones particulares, ellos mismos no pueden sostener estas interpretaciones, en medio de ellos hay muchos que doctrinalmente discrepan de estas posturas.

Prohíben casarse con excusas como la santidad, y cosas por el estilo (Entre ellos mismos hay adúlteros) los mayores escándalos sexuales, se han visto en medio de estas misiones y concilios que tiene estas doctrinas fuera de la sana interpretación de la palabra.

Imponen pesadas cargas a los creyentes, y ellos no quieren por nada cargarlas, esgrimen como doctrinas santidades impuestas por ellos, posturas particulares y fuera de toda sana interpretación.

Otros tienen una doble moral, aceptando a medias las enseñanzas de Cristo, y acomodándolas según sea el caso.

Vivimos tiempos realmente difíciles para las familias, es innegable, la cantidad de problemas en los hogares a causa del pecado. El adulterio, incesto, prostitución de alguno de los cónyuges, ha acarreado la separación y destrucciones de muchas familias.

A las iglesias llegan casos diariamente de personas separadas, las cuales no han pecado, ha sido el cónyuge el que ha cometido aquellos actos, que por su naturaleza pecaminosa y por la enseñanza del Señor Jesucristo, rompen el vinculo del matrimonio.

Enseñemos por la palabra, la doctrina de Cristo a este respecto.

¡Salvo por causa de fornicación! busquemos con la guía del Espíritu Santo, una salida que conlleve aquello que quiere Dios para nuestra vida: Paz y gozo, la seguridad de actuar por la palabra, y no estar mas en esclavitud.

Esta enseñanza de Cristo, no abre las puertas al adulterio, por el contrario cierra la puerta al divorcio en la iglesia por cualquier causa. Aclara que el divorcio (Repudio) no es aceptado por Dios, salvo por la causa estudiada, esto es poner orden en la iglesia a este respecto. No olvidando que la voluntad de Dios es nuestra santificación, que nos apartemos de fornicación.