PREPARÉMONOS

San Mateo: 24:9 Entonces os entregarán para ser atribulados, y os matarán; y seréis aborrecidos de todas las naciones por causa de mi nombre.
24:10 Y entonces muchos se escandalizarán; y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.
24:11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos,
24:12 y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. (Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de la mayoría se enfriará. “Biblia textual”)
24:13 Mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo.
24:14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
24:15 Por tanto cuando viereis la abominación desoladora, que fue dicha por el profeta Daniel, que estará en el lugar santo (el que lee, entienda).
24:16 Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes.
24:17 El que esté en la azotea, no descienda a tomar algo de su casa;
24:18 y el que esté en el campo, no vuelva atrás a tomar su ropa.
24:19 Y ¡Ay de las que estén encintas, y de las que amamanten en aquellos días!
24:20 Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en sábado;
24:21 porque habrá entonces gran tribulación, cual no ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni jamás habrá.
24:22 Y si aquellos días no fuesen acortados, ninguna carne sería salva; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.
24:23 Entonces si alguno os dijere: He aquí está el Cristo, o allí, no lo creáis.
24:24 Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas; y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuese posible, aun a los escogidos.
24:25 He aquí os lo he dicho antes.
24:26 Así que, si os dijeren: He aquí, está en el desierto, no salgáis: He aquí, en las alcobas, no lo creáis.
24:27 Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.
He aquí os lo he dicho antes: Rotunda advertencia, el Señor no lo ha advertido antes, Él en su infinita misericordia, nos enseña lo que va a suceder, algo que Dios ha determinado desde antes de la fundación del mundo, sus planes, su deseo, su voluntad.
San Juan: 14:10 ¿No crees que Yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que Yo os digo, no las hablo por mi propia cuenta; sino el Padre que mora en mí, hace sus obras
San Juan: 7:17 Si alguno quiere hacer Su voluntad, conocerá la doctrina, si es de Dios, o si Yo hablo de mí mismo.
No tendremos excusa: “No lo sabía, no me lo habían dicho” ¡estamos advertidos!
Ahora nos toca a nosotros prepararnos, sabemos que va a acontecer,¿ cuando, como?, depende de nosotros, si nos preparamos o tendremos que sufrir las consecuencias de nuestra falta de preparación y por tanto desobediencia a la Palabra de Dios.
Dios en su misericordia nos comenta, nos cuenta sus planes como amigos que somos. Él no quiere que suframos daño y por eso nos dice todo lo que va a hacer:
“San Juan 15:15 Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe qué hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las di a conocer.”
El gran problema del hombre, es que no le cree a Dios, muchos dicen creer en Dios, pero no creen lo que Dios dice. Hasta los demonios creen, pero desobedecieron a Dios.
“Santiago 2:19 ¿Tú crees que Dios es uno? Bien haces: los demonios también lo creen… ¡y tiemblan!”
El que dice creer en Dios, debe creerle a Dios aquello que dice.
Desde el mismo principio de los tiempos, en cuanto al hombre se refiere, hemos desobedecido la Palabra de Dios, en el comienzo de la vida humana, Adán y Eva desobedecen a Dios, creyendo más la palabra de la serpiente, que la de Dios.
“Génesis 2:16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto comerás;
2:17 mas del árbol de la ciencia del bien y el mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.”
“Génesis 3:1 Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?
3:2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer;
3:3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.
3:4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis;
3:5 mas sabe Dios que el día que comiereis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como dioses sabiendo el bien y el mal.”
Y así como Adán y Eva, todo el género humano desde entonces continuamente desobedece a la Palabra de Dios, creyendo a las palabras del diablo o de otro hombre.
Dios a través de su Palabra amonesta al hombre sobre su desobediencia:
“Romanos 5:19 Porque como por la desobediencia de un hombre muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, muchos serán constituidos justos.”
“Efesios 5:6 Nadie os engañe con palabras vanas; porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.”
“San Juan 5:47 Y si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?”
“San Juan 12:47 Y si alguno oye mis palabras, y no cree, yo no le juzgo; porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo.”
“San Juan 12:48 El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ésta le juzgará en el día postrero.”
“San Juan 14:23 Respondió Jesús y le dijo: Si alguno me ama, mis palabras guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos con él morada.”
“San Juan 14:24 El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.”
Está en nosotros obedecer a Dios, antes que al diablo o a hombre alguno.
Ninguna palabra tiene más autoridad que la de Dios, los pensamientos humanos, las palabras amañadas de los hombres, los pareceres, los pensamientos de los hombres en confrontación con las Palabras del señor, carecen de toda autoridad.
¿A quién le creeremos? ¿A Dios? ¿A la serpiente? ¿A los hombres? ¿A las Iglesias?
Es una pregunta, que para la iglesia de Cristo, solo tiene una respuesta: ¡A Dios y a su Palabra!
Para nosotros la única autoridad sobre fe, es la Palabra de Dios. Posiciones de pastores, reverendos, presbíteros, presidentes de misiones, teólogos, doctores en divinidades, maestros, exegetas etc. que no estén de acuerdo a la Palabra de Dios se les respeta pero no por eso las debemos aceptar como reglas de fe ¡No!
Creamos a la Palabra de Dios, antes que a las interpretaciones de los hombres, doctrinas de hombres que llevan al ser humano a la perdición.
La Palabra de Dios es sencilla, recibámosla con humildad, si nos hemos movido en el pasado por doctrinas de hombres, enseñanzas de iglesias, posturas de misiones, humillémonos y reconozcamos que la autoridad la tiene la Palabra de Dios.
No tengamos las Palabras del Señor en poco, es lo más valioso que tenemos, único medio de guía usado por el Espíritu Santo para llevarnos al cielo, la voluntad de Dios, su deseo para con nosotros está allí plasmado.
Dios ha querido mostrarnos su voluntad y el hombre la ha cambiado, nosotros retomemos la sencillez de las Palabras del Señor y dejémonos guiar por ellas.
“1 Samuel 15:22 Y Samuel dijo: ¿Tiene Jehová tanto contentamiento con los holocaustos y víctimas, como en obedecer a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios; y el prestar atención que la grosura de los carneros:”
“Jeremías 35:13 Así dice Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Ve, y di a los varones de Judá, y a los moradores de Jerusalén: ¿No recibiréis instrucción para obedecer a mis palabras? dice Jehová.”
“Hechos 4:19 Mas Pedro y Juan, respondiendo, les dijeron: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios:”
“Hechos 5:29 Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es menester obedecer a Dios antes que a los hombres.”